La vida y sus ciclos y etapas me hacen pensar que todo es un sube y baja y que la estabilidad consiste en vivir cada situación lo mejor que puedas. Llegan oleadas de tristeza, llegan días felizmente inesperados, llegan momentos en los que te ves al espejo y no te encuentras… hay días de todo. Yo y mi berrinchuda cabeza muchas veces no entendemos eso. Nos asustamos cuando amanecemos y no sentimos el alma u otros días donde nos preguntamos por qué es que no quiero levantarme de la cama o hacer lo que más me gusta. Luego hay otros días que sin razón alguna canto como pajarito todo el día y quiero besar a todas las personas que me encuentro – en los cachetes eh – y gritarle al mundo que “Doe, a deer, a female deer Ray, a drop of golden sun Me, a name I call myself Far, a long long way to run…” Hoy he entendido algo diferente. No puedo – y no quiero - controlarlo todo, me rindo. He proclamado una y mil veces que si uno tiene actitud que si uno lucha por sus sueños y que si uno intenta todo, todo lo consigue. Y sigo creyéndolo es sólo que me faltó presentarme con el destino: Hola destino, perdona que no te haya tomado en cuenta algunos días, hola universo, hola clima, hola llanta baja, hola circunstancias, hola hormonas, hola día nublado, hola canción mala del radio… hola noticia rara, hola personas que ya no quieren estar conmigo, hola y gracias circunstancias que me han enseñado, hola TODO.
sábado, 21 de febrero de 2015
Hoy
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