domingo, 5 de enero de 2014
Luces de la Ciudad
Supongo que debería estar preparando mi clase de ingles de mañana, pero así como Sábato sintió una necesidad urgente de escribir las primeras lineas de La Resistencia, me encontré escribiendo como antes, cuando mi cerebro aun no había colapsado después de cierto incidente.
Supongo que regreso a escribir porque como decía Augusto Roa "Escribo para evitar que al miedo de la muerte se agregue el miedo de la vida", aunque en mi caso es al contrario.
Estos días que he estado nostálgica, digo nostálgica para no decir triste, aunque bien lo decía Cioran no podemos escapar a nuestra tristeza, yo se que tampoco podre hacerlo, pero es que la ciudad ha estado mas gris que de costumbre, o ¿será que este cielo gris que antes me conmovia me ha colmado?, siento que me ha quedado chica, cada calle, cada lugar que frecuento ha perdido la magia.
Hace un par de días vi Luces de La Ciudad de Chaplin y me he reido como una niña pequeña, hace tanto no recordaba que era eso de reir sin preocuparse por quien estuviese al lado, creo que la peor parte de dejarnos llevar por situaciones o personas emocionantes es cuando nos perdemos a nosotros mismos, antes de cierto incidente hubiese jurado que a mi eso jamas me pasaría, pero ahí iba yo perdiéndome entre encuentros pasajeros.
Las luces de la ciudad en Bogotà me hacen feliz, algunas y en las noches, sin embargo, las luces de Chaplin son mucho más bellas, a mi me recordaron que en verdad cuando uno conoce a alguien lo que finalmente hace conexión es la magia entre las partes, sin necesidad de nada mas. Y ¿Por qué escribí todo esto? No lo sé, podria recomendar la película o simplemente justificar la epidemia de tristeza que hubo en Bogotà estos últimos días.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
