lunes, 28 de marzo de 2016

Saudade

"Golpearse la cara contra el piso, duele. Torcerse el tobillo, duele. Una bofetada, una trompada, un puntapié, duelen. Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa, duele morderse la lengua, una carie y piedras en los riñones también duelen. Pero lo que mas duele es la saudade. Saudade de un hermano que vive lejos. Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más. Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió… Saudade de una ciudad. Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona. Pero la saudade que más duele es la saudade de quien se ama. Saudade de la piel, del olor, de los besos. Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida. Vos podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí. Vos podías ir para el dentista y ella para la facultad, pero se sabían allí. Vos podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero sabían del día de mañana. Pero cuando el amor de uno acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe como detener. Saudade es básicamente no saber. No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos. No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia. Si ella aprendió a estacionar entre dos coches. Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura. Es no saber si se continúan amando. No saber que hacer con los días que son más largos, no saber como encontrar tareas que detengan el pensamiento, no saber como frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber como vencer el dolor de un silencio… Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer. Es no saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos por eso… Es no querer saber si él está más flaco, si ella está mas linda. Saudade es nunca más saber de quien se ama, y mismo así doler. Saudade es esto que sentí mientras estaba escribiendo y lo que vos, probablemente, estés sintiendo ahora después de leer…"- Miguel Falabella.

domingo, 27 de marzo de 2016

El amor no es ciego.

Amanecí pensando en esa curiosa situación del tiempo y el espacio. Si no combinan dos seres humanos en el mismo tiempo y espacio no pueden verse. Igual pasa con las almas, si no combinan en ciertas dimensiones espirituales tampoco pueden encontrarse. Tal vez una vea a la otra pero la otra no note su presencia. Porque coincidir no es un verbo fácil, es una explosión mágica. Porque puede que coincidas en tiempo y espacio pero no en ganas de querer estar ahí y un sin mil de combinaciones que marcan la diferencia entre los que se quedan y los que se van. La cuestión de esto es que no puedes forzar las cosas y desesperarte porque querer que la otra persona te vea, créanme es un trabajo inútil, podrás levantar las manos, brincar, gritar, o intentar devolverle la vista por algún medio, pero, ojo, esa alma si tiene vista, es sólo que no te ve a ti… o peor aún, lo hace y decide ignorarte. Si eso pasa, debes aceptar saberte invisible, pero alégrate, es sólo ante sus ojos. ¿Que te queda? esperar por alguien que desee encandilarse de ti. ¿Consejos? No culpes a esa persona por estar ciego, no está ciego sólo no te ve a ti y no busques ninguna razón aparente. Piensa que “no coincidieron” y no te aferres a la esperanza de que algún día suceda, porque si brincaste lo más alto que pudiste, le pusiste sus manos en tu cara y trataste de describirle lo que eras y aún así no supo quién estaba enfrente y lo que estabas dispuesta a acurrucarte, ni un truco de magia lo lograría. Por más que quieras darte a manos llenas, tus manos se quedan vacías cuando la otra persona no quiere recibir nada de ti. Lo importante es reconocer que no te vieron y ¿Qué nos toca? Afinar los ojos, vivir procesos que nos vuelvan más sensible para no ser ciegos… porque entre esas almas que rondan por el mundo, una de ellas, confío, tiene unos deseos tan grandes de coincidir conmigo que tal vez sólo está esperando a que no sea ciega, por estar pensando en el alma que no me vio. ¿Tú cómo amaneciste? Tomado de Lucia La De Flor

domingo, 13 de septiembre de 2015

Si hay algo que toda ruptura me ha enseñado es que es una experiencia única para hacer catarsis y levantarte desde las cenizas. Sí, puede que aún sigas recordando a esa persona, sí puede que sigas deseando haber sido tú a quien amara, pero eso no cambia el hecho que te dio el impulso necesario para finalmente tomar tu vida, tu futuro y tus sueños en tus propias manos. Sabes que no volverás a perderte ante otra persona nunca más, porque el amor no es perderse sino encontrarse en los ojos de alguien que quiera caminar a tu lado y nunca, nunca, dejarte ir.

lunes, 10 de agosto de 2015

The timing wasn’t right.

But timing. The timing wasn’t right. He kisses the top of my head and I want to ask him to not go. I think of abandoning everything I’ve created and just going with him. He will return to the opposite side of the world and I can’t go with him. I know it. He knows it. We all know it. But right now, we are not the almost lovers we are destined to become. Right now, we are forever. Right now, we are asking time to give us just a little more and knowing it’s unrealistic to expect something so short-lived to last with so many miles and time zones between us. Right now, we’re just us. And how I’d love to be an us just a little longer.

miércoles, 29 de julio de 2015

Cuando abrí los ojos.

Aún no puedo perdonarte y hacer como si nada hubiese pasado... Los días pasaron rápido. Luego de que rompimos jamás imaginé que todo se volvería así. Duro, imposible y triste. Debo decirte que nunca pensé que serías tú quien rompiera mi corazón y lo dejara destrozado para luego marcharse. Quizá nunca me quisiste, o quizá sí. Nadie lo sabe. Lo cierto es que hay una sola verdad que sí es cierta: aún no puedo perdonarte. Sé que perdonar es parte del coraje y educación que tienen los seres humanos para desenvolverse en las relaciones humanas, pero yo no puedo, algo me frena, algo me dice que aún no es tiempo, que nada ha sanado y que debo seguir viviendo mi dolor. Pero yo ya no quiero. Quiero borrarte de mi mente y sacarte de mi corazón de una vez, porque, donde antes hubo amor por ti, ahora solo quedan recuerdos y decepción. No puedo negar que te deseo lo mejor, pues nunca he sido rencorosa ni mala persona, pero no esperes que te perdone, porque no es fácil para mí. Y aunque nuestra relación no fue perfecta para mi fue lo más importante y hermoso, aún así estuve enamorada, pero ahora ya no existe ese sentimiento aquí dentro. Espero algún día poder perdonarte, pero no te aseguro que lo haga ahora. Prefiero olvidarme de ti y seguir adelante, conocer otras realidades y enfrentarme a nuevos panoramas, porque tú no quisiste dármelos, ni mucho menos incluirme en los tuyos. No puedo perdonarte, no aún. No sabiendo que quizá fui una persona poco valiosa o que fui más una molestia para ti, pues así lo pensé todas esas veces cuando más que la distancia siempre nos separo la realidad. No puedo perdonarte a ti, pero sí puedo perdonarme a mí misma por haber dejado mi propia identidad de lado, esa que ahora está volviendo porque he decido dejarte de lado a ti y ya comenzar a pensar en mí. Hoy te pienso, te sueño, pero ya no te espero. Internamente tengo un gran baúl de recuerdos. Hoy estás lejos, pero mi mente siempre te ha tenido tan cerca, tanto que fue demasiado el tiempo en el que la esperanza estuvo constante siendo el motor para esperarte. Pero en el fondo de mi corazón yo siempre supe que nunca me buscarías, así fué y a pesar de todo mi corazón quería creer que en verdad si me amaste mucho. En este momento estaríamos viviendo juntos, pero fueron múltiples los errores de ambos y la decisión que tomaste de odiarme y pensar y decir lo peor de mi, muchas veces de forma injusta, y qué gran dolor se sintió saber que tan lejos estás, pues decidiste viajar para gritar libertad, “¡volar!” como siempre tu alma lo pidió, pero no negaré que duele ver que fue un adiós tan frió que me dejo en modo avión por un buen tiempo. Pero ver que yo esperé tanto de la vida y del destino para que nos uniera, mientras tú continuabas con tu vida, me hizo ver lo egoísta que he sido, cómo me he anulado por esperar a quien se ha ido y que, claramente presumió de su nuevo mundo y de lo reemplazable que yo era. Cuando he visto que el lugar de nuestros sueños fue menos importante que todo lo nuevo en tu vida, que sé que hoy es parte de tu presente. Aún hoy me quedan muchas dudas que prefiero ignorar porque se que nunca lo sabré. Pero si algo quise decirte cuando paso todo era ¿Por qué tenías que irte como si nada, sin importar lo que pasaba dejando mis dudas vivas y sin poder resolver? ¿Por qué tenías que irte sin importar mi dolor? ¿Fui muy poco para ti? y ¿Por qué decias que me amabas y me dejaste de la forma más cruel que hasta este momento he podido conocer?. No sé, yo jamás te hubiera hecho, yo me hubiese ido tratando de procurarte el menor daño posible, no así. Hoy te pienso, te sueño, pero no te espero, porque, aunque en su momento me dolió, amo ver que eres libre, y que por fin he abierto los ojos, sé que los tuyos, color paisaje están viendo los más hermosos lugares en todos tus viajes. Hoy no te espero, pero eso no quiere decir que no te ame como siempre. Sé feliz.

martes, 16 de junio de 2015

Mi momento fugaz favorito

"Me encantas" Nunca me habia sentido así... "Eres lo que siempre esperaba..." De ese virus ya me infectaron. La eterna guerra entre las heridas y la fe. El cerebro y el corazón. ¿Por qué esta vez serias el ticket ganador? Si la probabilidad es así de nula, no sé que hago soñando contigo. ¿Que qué provocas? Me inspiras, se siente como algo sale del corazón por todos lados, como niños cuando suena el timbre del recreo, corre por donde les da la gana hasta provocarme sonrisas sin sentido. ¿Desde cuándo? Desde el mismo tiempo que yo provoco lo mismo en ti. ¿Cuánto durará? No se tú, por mi bien yo ya intento olvidarte. ¿De qué me sirve saber que tienes ese poder para hacerme sentir algo tan poco probable como una estrella fugaz? Un eclipse,un arco iris. Eso eres, mi momento fugaz favorito. Que bueno que llegaste para enseñarme qué se siente que el corazón palpite más rápido involuntariamente. Me recordaste lo que quiero sentir eternamente. Ahora vete, que tengo una búsqueda de lo mismo pero para siempre. Pero antes de que te vayas ¡gracias! Te deseo lo mismo. LDF

domingo, 22 de febrero de 2015

Cuando te fuiste...


Cuando el corazón está en juego, irse nunca es fácil; menos cuando es uno el que se queda. Cuando te fuiste, yo te dije que te quedaras. Cuando te fuiste, yo me quedé un ratico más para que retrocedieras. Cuando te fuiste, yo te abracé más fuerte de lo normal. Cuando te fuiste, se me salieron un par de lágrimas que me dolían en el estómago. Cuando te fuiste, yo te mostré toda mi debilidad. Pero cuando diste media vuelta, yo no te pregunté por qué te ibas. Qué me iba a importar la razón, si yo no iba a entender que la gente se marcha. A mí, para serte sincera, poco me importaba que te fueras. Si hasta la vida misma nos deja por la muerte… Lo que no entendía era por qué no te ibas solo. Por qué tenías que llevarme contigo, habiéndome dejado. Por qué yo veía mi imagen yéndose contigo, si mi cuerpo se quedaba conmigo. Y ahí está la mierda de tu partida: Cuando ya no estabas, no faltabas tu sino algunas partes mías. A esa canción, le faltaba un estribillo. Ese café, sabía menos o más dulce. Mi piel sudaba distinto. Mis ojos también enfocaban el paisaje de forma diferente. Pero no era tu ausencia, no… Era algo mío, que se había ido contigo; porque lo difícil de quedarse es que hay algunas piezas que se van. ¡Y no creás que eran muchas! ¡No creás ni siquiera que eran la mitad! Sin embargo, esos milímetros, esos centímetros, que te llevaste contigo, pertenecían tanto al fondo de mi esencia que aunque yo me había quedado, no estaba.