Cuando el corazón está en juego, irse nunca es fácil; menos cuando es uno el que se queda. Cuando te fuiste, yo te dije que te quedaras. Cuando te fuiste, yo me quedé un ratico más para que retrocedieras. Cuando te fuiste, yo te abracé más fuerte de lo normal. Cuando te fuiste, se me salieron un par de lágrimas que me dolían en el estómago. Cuando te fuiste, yo te mostré toda mi debilidad. Pero cuando diste media vuelta, yo no te pregunté por qué te ibas. Qué me iba a importar la razón, si yo no iba a entender que la gente se marcha. A mí, para serte sincera, poco me importaba que te fueras. Si hasta la vida misma nos deja por la muerte… Lo que no entendía era por qué no te ibas solo. Por qué tenías que llevarme contigo, habiéndome dejado. Por qué yo veía mi imagen yéndose contigo, si mi cuerpo se quedaba conmigo. Y ahí está la mierda de tu partida: Cuando ya no estabas, no faltabas tu sino algunas partes mías. A esa canción, le faltaba un estribillo. Ese café, sabía menos o más dulce. Mi piel sudaba distinto. Mis ojos también enfocaban el paisaje de forma diferente. Pero no era tu ausencia, no… Era algo mío, que se había ido contigo; porque lo difícil de quedarse es que hay algunas piezas que se van. ¡Y no creás que eran muchas! ¡No creás ni siquiera que eran la mitad! Sin embargo, esos milímetros, esos centímetros, que te llevaste contigo, pertenecían tanto al fondo de mi esencia que aunque yo me había quedado, no estaba.
domingo, 22 de febrero de 2015
Cuando te fuiste...
sábado, 21 de febrero de 2015
Hoy
La vida y sus ciclos y etapas me hacen pensar que todo es un sube y baja y que la estabilidad consiste en vivir cada situación lo mejor que puedas. Llegan oleadas de tristeza, llegan días felizmente inesperados, llegan momentos en los que te ves al espejo y no te encuentras… hay días de todo. Yo y mi berrinchuda cabeza muchas veces no entendemos eso. Nos asustamos cuando amanecemos y no sentimos el alma u otros días donde nos preguntamos por qué es que no quiero levantarme de la cama o hacer lo que más me gusta. Luego hay otros días que sin razón alguna canto como pajarito todo el día y quiero besar a todas las personas que me encuentro – en los cachetes eh – y gritarle al mundo que “Doe, a deer, a female deer Ray, a drop of golden sun Me, a name I call myself Far, a long long way to run…” Hoy he entendido algo diferente. No puedo – y no quiero - controlarlo todo, me rindo. He proclamado una y mil veces que si uno tiene actitud que si uno lucha por sus sueños y que si uno intenta todo, todo lo consigue. Y sigo creyéndolo es sólo que me faltó presentarme con el destino: Hola destino, perdona que no te haya tomado en cuenta algunos días, hola universo, hola clima, hola llanta baja, hola circunstancias, hola hormonas, hola día nublado, hola canción mala del radio… hola noticia rara, hola personas que ya no quieren estar conmigo, hola y gracias circunstancias que me han enseñado, hola TODO.
sábado, 7 de febrero de 2015
Ausencia
Habré de levantar la vasta vida que aún ahora es tu espejo: cada mañana habré de reconstruirla. Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido, iguales a luces en el día. Tardes que fueron nicho de tu imagen, músicas en que siempre me aguardabas, palabras de aquel tiempo, yo tendré que quebrarlas con mis manos. ¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada? Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges
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