miércoles, 29 de julio de 2015
Cuando abrí los ojos.
Aún no puedo perdonarte y hacer como si nada hubiese pasado...
Los días pasaron rápido. Luego de que rompimos jamás imaginé que todo se volvería así. Duro, imposible y triste. Debo decirte que nunca pensé que serías tú quien rompiera mi corazón y lo dejara destrozado para luego marcharse. Quizá nunca me quisiste, o quizá sí. Nadie lo sabe. Lo cierto es que hay una sola verdad que sí es cierta: aún no puedo perdonarte.
Sé que perdonar es parte del coraje y educación que tienen los seres humanos para desenvolverse en las relaciones humanas, pero yo no puedo, algo me frena, algo me dice que aún no es tiempo, que nada ha sanado y que debo seguir viviendo mi dolor. Pero yo ya no quiero. Quiero borrarte de mi mente y sacarte de mi corazón de una vez, porque, donde antes hubo amor por ti, ahora solo quedan recuerdos y decepción.
No puedo negar que te deseo lo mejor, pues nunca he sido rencorosa ni mala persona, pero no esperes que te perdone, porque no es fácil para mí. Y aunque nuestra relación no fue perfecta para mi fue lo más importante y hermoso, aún así estuve enamorada, pero ahora ya no existe ese sentimiento aquí dentro. Espero algún día poder perdonarte, pero no te aseguro que lo haga ahora. Prefiero olvidarme de ti y seguir adelante, conocer otras realidades y enfrentarme a nuevos panoramas, porque tú no quisiste dármelos, ni mucho menos incluirme en los tuyos.
No puedo perdonarte, no aún. No sabiendo que quizá fui una persona poco valiosa o que fui más una molestia para ti, pues así lo pensé todas esas veces cuando más que la distancia siempre nos separo la realidad.
No puedo perdonarte a ti, pero sí puedo perdonarme a mí misma por haber dejado mi propia identidad de lado, esa que ahora está volviendo porque he decido dejarte de lado a ti y ya comenzar a pensar en mí.
Hoy te pienso, te sueño, pero ya no te espero.
Internamente tengo un gran baúl de recuerdos. Hoy estás lejos, pero mi mente siempre te ha tenido tan cerca, tanto que fue demasiado el tiempo en el que la esperanza estuvo constante siendo el motor para esperarte. Pero en el fondo de mi corazón yo siempre supe que nunca me buscarías, así fué y a pesar de todo mi corazón quería creer que en verdad si me amaste mucho.
En este momento estaríamos viviendo juntos, pero fueron múltiples los errores de ambos y la decisión que tomaste de odiarme y pensar y decir lo peor de mi, muchas veces de forma injusta, y qué gran dolor se sintió saber que tan lejos estás, pues decidiste viajar para gritar libertad, “¡volar!” como siempre tu alma lo pidió, pero no negaré que duele ver que fue un adiós tan frió que me dejo en modo avión por un buen tiempo.
Pero ver que yo esperé tanto de la vida y del destino para que nos uniera, mientras tú continuabas con tu vida, me hizo ver lo egoísta que he sido, cómo me he anulado por esperar a quien se ha ido y que, claramente presumió de su nuevo mundo y de lo reemplazable que yo era. Cuando he visto que el lugar de nuestros sueños fue menos importante que todo lo nuevo en tu vida, que sé que hoy es parte de tu presente.
Aún hoy me quedan muchas dudas que prefiero ignorar porque se que nunca lo sabré. Pero si algo quise decirte cuando paso todo era
¿Por qué tenías que irte como si nada, sin importar lo que pasaba dejando mis dudas vivas y sin poder resolver? ¿Por qué tenías que irte sin importar mi dolor? ¿Fui muy poco para ti? y ¿Por qué decias que me amabas y me dejaste de la forma más cruel que hasta este momento he podido conocer?. No sé, yo jamás te hubiera hecho, yo me hubiese ido tratando de procurarte el menor daño posible, no así.
Hoy te pienso, te sueño, pero no te espero, porque, aunque en su momento me dolió, amo ver que eres libre, y que por fin he abierto los ojos, sé que los tuyos, color paisaje están viendo los más hermosos lugares en todos tus viajes. Hoy no te espero, pero eso no quiere decir que no te ame como siempre.
Sé feliz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)